la armonía consiguiente a la tragedia del ego me complace en su quietud.
Es como mirar hacia cualquier parte y encontrar la vida que ha sido perdida, pero en un afán de agarrarse a algo por lo cual poder continuar o seguir,
Y avanza.
el murmullo de ayer me retumba como eco de lugar abandonado, claro y confuso, con tono e indefinido, con certera destreza de aquel que confunde y engaña,
porque así al fin del día es el viento,
distante y sereno, cercano y golpeate, tranquilo a veces, galopante inclusive,
y entonces al mediodia puedo ver al cielo y decir,
que gracias por la nube atrapada en el ropero
de aquello que nos hace ver caer el aguacero,
de un sol que ha muerto en este momento,
es sino la plegaria de un final convertido en un
eco
No comments:
Post a Comment