rant sensitivo, personal y donde no quiero herir.
insisto, personal. No tengo otro lugar.
Sunday, May 26, 2019
Wednesday, May 8, 2019
El inicio es bello, una armonía cuasi esperanzadora. Las teclas siempre avanzan prodigiosa pero lentamente.
El tempo sube, las teclas son más atrevidas. La rapidez virtuosa, crece y crece. Avanza. Como que golpea, como que galopa. Como que se desespera y se apaga...
pero vuelve a crecer agudamente como si se tratase de un pataleo.
Silencio.
Vuelves.
Allegro, más allegro.
Te acomodas en el sofá. Miras, avanza y avanza. Más impetuoso, más poderoso, como si mis dedos ya no pudieran alcanzarlos. Ahora no soy la única persona, es algo desesperado y más desesperado.
Es como si llorases en un éxtasis o en un clímax.
Un adagio que se transforma en allegro, que se transforma...
Es como si te equivocases sin equivocarte.
Es como si la desesperación de esto fuera la melodía más hermosa del mundo.
Avanzas, agonizas, caes, pero todo con emoción.
Presto. Prestissimo.
El silencio tiene una cierta y fuerte emoción guardada de cosas que no se dicen sino que se transmiten con los ojos.
Ruleta de cosas extrañas, de balas de distintos tipos.
Las teclas siguen avanzando prodigiosamente.
Pero ya estás más tranquilo.
Es solo una canción...
Tin, tin, tin.
Y volvemos al mismo lugar.
A ese lugar tierno.
A la esperanza de ir de la mano.
pero en una canción.
//
solo en un par de teclas.
8 de mayo
En retrospectiva, ha pasado harto tiempo...
pero la pena que siento es como nadar por un mar eterno que da a un acantilado.
Miro al cielo mientras me ahogo de a poco y veo aquel mar de estrellas con los que alguna vez soñé cuando era alguien que con suerte alcanzaba el metro de altura.
El tiempo inevitablemente sigue girando, aparentando el círculo pero siendo un espiral.
Me estoy muriendo.
Ni un rezo desesperado toma mi llamado. Estoy más cerca de invocar la lluvia que mi propia felicidad.
Te extraño.
Y te odio por dejarme aquí, solo, por siempre.
No hay nadie en la vida, nunca hubo nadie en la vida que me llenara tanto, que me hiciera sentir la sangre tan tibia, que llenara mi vida de los abrazos más dulces de la existencia.
Pero me voy, me pierdo, el mar es infinito y... ¿mis lágrimas?
Estoy llorando menos, sin embargo tengo una pena que no me la saca nada ni nadie. Tengo una pena tan grande que deseo que me atropelle un camión (truck-kun) y dejar de...
Porque sino, ¿cómo me saco esto?
Alguna vez mi mente fue arrebatada de un sueño, de su gran sueño, fue horrible. Me deprimí y dejé todo eso botado. Me hizo bien a la larga, pero me dejó herido, muy herido. Desconfiado, más resentido inclusive.
Pero, a mi corazón se le fue arrebatado todo.
Y te juro que quiero llorar, el nudo en la garganta es terrible. Pero terrible. Ir caminando, ver algo que te recuerda, reírme solo y tener un nudo enorme, pero tan enorme en la garganta que tengo que saber callarme. Si con alguien hablo de ti, no puedo. Tengo que callarme.
El día en el que olvide tu voz, será el segundo día más triste de mi vida.
¿Sabes qué es más terrible?
Una parte de mi corazón es pero tan leal que me odio. Si al menos me permitiera seguir adelante... pero no puedo. Puede estar ahí, pero no puedo. No es lo mismo. Me siento más miserable usando a otra persona, aun cuando la otra persona sepa exactamente mi estado.
Otra parte de mi corazón es fe, la otra es esperanza. Pero ahí están, siendo partes. Estoy roto, muy roto. El reloj de arena sigue dejando escapar arena, se triza más pero sigue siendo lo mismo.
Damn it. I miss everything. Your freckles, calling you by your beautiful name.
Please, I want to die soon.
Es 8 de mayo. Me estoy encogiendo y no doy más.
pero la pena que siento es como nadar por un mar eterno que da a un acantilado.
Miro al cielo mientras me ahogo de a poco y veo aquel mar de estrellas con los que alguna vez soñé cuando era alguien que con suerte alcanzaba el metro de altura.
El tiempo inevitablemente sigue girando, aparentando el círculo pero siendo un espiral.
Me estoy muriendo.
Ni un rezo desesperado toma mi llamado. Estoy más cerca de invocar la lluvia que mi propia felicidad.
Te extraño.
Y te odio por dejarme aquí, solo, por siempre.
No hay nadie en la vida, nunca hubo nadie en la vida que me llenara tanto, que me hiciera sentir la sangre tan tibia, que llenara mi vida de los abrazos más dulces de la existencia.
Pero me voy, me pierdo, el mar es infinito y... ¿mis lágrimas?
Estoy llorando menos, sin embargo tengo una pena que no me la saca nada ni nadie. Tengo una pena tan grande que deseo que me atropelle un camión (truck-kun) y dejar de...
Porque sino, ¿cómo me saco esto?
Alguna vez mi mente fue arrebatada de un sueño, de su gran sueño, fue horrible. Me deprimí y dejé todo eso botado. Me hizo bien a la larga, pero me dejó herido, muy herido. Desconfiado, más resentido inclusive.
Pero, a mi corazón se le fue arrebatado todo.
Y te juro que quiero llorar, el nudo en la garganta es terrible. Pero terrible. Ir caminando, ver algo que te recuerda, reírme solo y tener un nudo enorme, pero tan enorme en la garganta que tengo que saber callarme. Si con alguien hablo de ti, no puedo. Tengo que callarme.
El día en el que olvide tu voz, será el segundo día más triste de mi vida.
¿Sabes qué es más terrible?
Una parte de mi corazón es pero tan leal que me odio. Si al menos me permitiera seguir adelante... pero no puedo. Puede estar ahí, pero no puedo. No es lo mismo. Me siento más miserable usando a otra persona, aun cuando la otra persona sepa exactamente mi estado.
Otra parte de mi corazón es fe, la otra es esperanza. Pero ahí están, siendo partes. Estoy roto, muy roto. El reloj de arena sigue dejando escapar arena, se triza más pero sigue siendo lo mismo.
Damn it. I miss everything. Your freckles, calling you by your beautiful name.
Please, I want to die soon.
Es 8 de mayo. Me estoy encogiendo y no doy más.
Wednesday, May 1, 2019
ideas olvidadas
Tocar el piano es algo que no he practicado en tanto tiempo que mis dedos inclusive olvidaron la destreza del teclado. Pero olvidé eso, y no me dolió como creí en su tiempo que me pudo haber dolido.
Ser feliz es algo que no he hecho desde irme, no he olvidado nada, y vivo recordando todo cada noche al acostarme, y cada mañana al levantarme. Una especie de tortura personal, sin embargo ya olvidé cosas que conllevaban, llámese calor, ronroneo o chistes. Cosas cotidianas, y por la mierda que no para de doler.
De alguna manera, y a pesar de todo ello, sigo en pie. Tampoco estoy bien, es como cuando algún famoso guerrero, aún con muchas heridas, sigue en pie estando muerto en vida. Con una espada, preferentemente martillo o hacha para mi, de pie, dando golpes a cada cosa que se acerque (hola, ser Jorah), hasta caer. Sin una princesa, por supuesto.
Es solo por mi.
Y eso hace que quiera cerrar mis ojos pronto. Acabar luego con esto. No soy feliz, cada día que avanzo solo siento una soledad abrumadora y que en verdad todo carece de sentido. No quiero sanar, no quiero correr, ni quiero seguir.
Quiero que me dejen tranquilo.
No quiero ir a ninguna parte.
Por supuesto, al final del día, aunque sean ideas que van y vienen, que me torturan y no me dejan despertar ninguna mañana sin llorar, que no me dejan ninguna noche sin dormir angustiado y con una pena horrible y pesadísima, los sentimientos quedan. ¿Más fuertes? no. Pero es como restarle un uno a un mar infinito.
Un reloj de arena del tamaño de la montaña más alta del mundo, con un pequeño orificio que le deja soltar un granito a la vez. Y no, ese reloj no se puede destruir. Por más que se intente romper, solo se triza, se triza, amenaza con desparramar, pero es el único orificio donde bota el arena. No hay otro, no existe la posibilidad.
Básicamente al ser yo dueña de mis mismos sentimientos, los conozco mejor que cualquier persona que me pudiera aconsejar alguna palabra del abecedario.
¿Qué hacemos?
Anoche se me ocurrió una idea muy bonita.
Pero la olvidé.
Ser feliz es algo que no he hecho desde irme, no he olvidado nada, y vivo recordando todo cada noche al acostarme, y cada mañana al levantarme. Una especie de tortura personal, sin embargo ya olvidé cosas que conllevaban, llámese calor, ronroneo o chistes. Cosas cotidianas, y por la mierda que no para de doler.
De alguna manera, y a pesar de todo ello, sigo en pie. Tampoco estoy bien, es como cuando algún famoso guerrero, aún con muchas heridas, sigue en pie estando muerto en vida. Con una espada, preferentemente martillo o hacha para mi, de pie, dando golpes a cada cosa que se acerque (hola, ser Jorah), hasta caer. Sin una princesa, por supuesto.
Es solo por mi.
Y eso hace que quiera cerrar mis ojos pronto. Acabar luego con esto. No soy feliz, cada día que avanzo solo siento una soledad abrumadora y que en verdad todo carece de sentido. No quiero sanar, no quiero correr, ni quiero seguir.
Quiero que me dejen tranquilo.
No quiero ir a ninguna parte.
Por supuesto, al final del día, aunque sean ideas que van y vienen, que me torturan y no me dejan despertar ninguna mañana sin llorar, que no me dejan ninguna noche sin dormir angustiado y con una pena horrible y pesadísima, los sentimientos quedan. ¿Más fuertes? no. Pero es como restarle un uno a un mar infinito.
Un reloj de arena del tamaño de la montaña más alta del mundo, con un pequeño orificio que le deja soltar un granito a la vez. Y no, ese reloj no se puede destruir. Por más que se intente romper, solo se triza, se triza, amenaza con desparramar, pero es el único orificio donde bota el arena. No hay otro, no existe la posibilidad.
Básicamente al ser yo dueña de mis mismos sentimientos, los conozco mejor que cualquier persona que me pudiera aconsejar alguna palabra del abecedario.
¿Qué hacemos?
Anoche se me ocurrió una idea muy bonita.
Pero la olvidé.
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