Wednesday, May 8, 2019


Caótico y desesperado.
El inicio es bello, una armonía cuasi esperanzadora. Las teclas siempre avanzan prodigiosa pero lentamente.
El tempo sube, las teclas son más atrevidas. La rapidez virtuosa, crece y crece. Avanza. Como que golpea, como que galopa. Como que se desespera y se apaga...
pero vuelve a crecer agudamente como si se tratase de un pataleo.
Silencio.
Vuelves.
Allegro, más allegro.
Te acomodas en el sofá. Miras, avanza y avanza. Más impetuoso, más poderoso, como si mis dedos ya no pudieran alcanzarlos. Ahora no soy la única persona, es algo desesperado y más desesperado.
Es como si llorases en un éxtasis o en un clímax.
Un adagio que se transforma en allegro, que se transforma...
Es como si te equivocases sin equivocarte.
Es como si la desesperación de esto fuera la melodía más hermosa del mundo.
Avanzas, agonizas, caes, pero todo con emoción.
Presto. Prestissimo.
El silencio tiene una cierta y fuerte emoción guardada de cosas que no se dicen sino que se transmiten con los ojos.
Ruleta de cosas extrañas, de balas de distintos tipos.
Las teclas siguen avanzando prodigiosamente.
Pero ya estás más tranquilo.
Es solo una canción...
Tin, tin, tin.
Y volvemos al mismo lugar.
A ese lugar tierno.
A la esperanza de ir de la mano.
pero en una canción.
//
solo en un par de teclas.

No comments:

Post a Comment