Thursday, April 13, 2017

Caminos

Lo siento, dijo una voz en mi sueño.
Había atardecido. Los atardeceres empezaban a ser exageradamente rojos; el océano era extraño, así que nos movimos a lugares más mediterráneos, con lagos y todo aquello. El agua que caía en las lluvias seguía siendo no-roja, sino que la que documentadamente aparecía normal. Era bonito espectáculo.
Desperté en la tarde por la única razón de que Lily encontró vino, bebimos juntos hasta embriagarnos de forma cuasi estúpida, sin embargo no voy a negar que fue divertido. Era el noveno año y ya había aprendido bastante: idiomas, geografía, mecánica, como hacer o arreglar, e inclusive un poco de fármacos, botánica y electricidad. Lily es una persona cariñosa pero extremadamente estricta. Y descubrí también de que era ridículamente fuerte; nunca pude ponerle un golpe, siempre terminé en el suelo.
Sin embargo su figura era divina. No cabía duda de que estaba experimentando esos sentimientos que suelen albergar las novelas, sobretodo aquellas que me gustaban. Era amor.
Me pregunto yo, ¿cómo no sentir cosas por tu guardian? Al fin y al cabo, Lily me lo entregó todo.
Inclusive mi nombre.
Y ella amaba llamarme por el nombre.
Los paisajes del sur de sur américa eran preciosos. Lugares poco tocados por la guerra, lugares poco mancillados. Hacía el calor suficiente, y juntos suponíamos que el hecho de que no existieran fábricas estaba arreglando el mundo a pasos desorbitados, lo cual era absolutamente cierto, por lo que descubriría más tarde.
No te voy a negar en lo absoluto que de alguna forma amaba este silencio, el ruido de los bosques, los animales.
Si alguna persona se pregunta de qué pasaba con los depredadores; simplemente nos ignoraban o eran sumamente amistosos con nosotros, casi como si fuera una especie de amistad con miedo. Inclusive los pumas, que debieran ser animales salvajes y poco domesticados, eran sumamente dóciles con nosotros.
Y efectivamente eramos solo dos en el mundo. Lily, yo. De vez en cuando veíamos un animal lastimado y lo cuidabamos, pero era eso y nada más.
Por otra parte, si alguno pensase, como en los libros, que Lily y yo procrearíamos y todas esas cosas que vienen post cortejeo, están sumamente errados: Lily simplemente arrancaba o evadía la conversación: estabamos solos, nadie en el mundo, sin embargo ella no me miraba. Me daba pena, pero también era algo natural.
Después de todo, éramos los supervivientes de alguna tragedia que los erradicó a todos.
O casi todos, habíamos dos vivos, y nunca descartaría que hubiese otra persona viva.
El agua de mar se tornaba cada vez de un color más rojizo, pero no sucedía eso con el agua de los ríos, o el agua de los lagos. Era extraño y aun no entendíamos nada de nada. Solo dos personas en un mundo que conocíamos pero que no lo recordabamos hasta que lo volvíamos a conocer.
Palabras, letras, idiomas, aprendimos mucho de mucho, y sin darnos cuenta hablábamos distintas cosas, con distintas expresiones, mezclando y jugando. De alguna forma era divertido.
Mi físico mejoró notablemente. Al principio no tenía nada, pero a estas alturas, y en comparación con los datos e imágenes, estaba muy bien marcado. Era flexible, mis golpes eran duros y certeros, bueno, todavía lo son, pero quizás un poco más fuertes.
A mediados del noveno año fuimos a una capital; encontramos muchas cosas. Después de todo, teníamos que tener alguna base, la electricidad se fue haciendo más rara con el tiempo y optamos por hacer cosas rústicas con energía solar, que por alguna razón era sumamente efectiva ahora, a contrario de los datos que solían poner en los viejos textos; "la energía solar no sirve". Pero nuestros descubrimientos en la capital nos llevaron a cosas realmente extrañas; en el Ministerio de Ciencia existía un edificio enorme con un par de pisos dedicados al recopilamiento de datos, los cuales estaban muchos estropeados, como si alguien hubiera hecho selectivamente daño acá, pero las otras cosas estaban intactas. Y había algo inclusive más extraño, algo muy poco documentado, y de lo que relacionamos con cosas que habíamos visto en otros países, ya sea Interior o Vicepresidencia; cristales de tiempo, la cantidad de información que albergaban era ridícula y estúpidamente grande, y según lo que me contaba Lily, era información que no se estropearía por motivo alguno más que su destrucción. Yo no entendía cosas tan complejas, aún no entiendo, pero me explicaba que básicamente tocando la dimensión "tiempo" en recopilaciones de información, se podía almacenar de forma segura una cantidad gigantesca de datos e información.
Habían cosas que se supone que funcionarían, o que eran ad-hoc al tiempo en el cual vivíamos; el calendario no debería haber avanzado más del 2025 por lo que veíamos, sin embargo... muchas cosas habían dejado de existir completamente. La televisión era una, por lo cual los archivos fueron de mucha ayuda para poder ver como eran las cosas, y por qué no, divertirnos un poco.
Y creo que ahí comenzó a caer todo.
Mi amor y admiración eran grandes, y las películas muchas veces transmiten emociones gigantescas, sin embargo ella fue la que me dio un enorme beso.
Nunca más nada fue lo mismo.
Nunca más.

Monday, April 10, 2017

Escombros

Cuando la conocí, era una persona radiante.
Cuando la conocí, era la persona más placentera de ver en el mundo.

Se llamaba Lily.
Lily me enseñó muchas cosas en esta estadía. Hacia dónde tenía que ir, a quién tenía que conocer, qué tenía que visitar, qué tenía que hacer. Siempre divertida, de jugarretas. A veces melancólica, y tomaba la luna con sus manos para sonreír con tristeza. Me enseñó que la vida en verdad cuesta; de que la naturaleza tiende a corregirse sola.
Lily me encontró en un paraje. Yo abrí los ojos como si fuera una primera vez. Sin embargo yo sabía que el sol era sin lugar a dudas, el sol. Pero no tenía idea de dónde venía, no tenía un concepto de "yo siento". Solo estaba, existía; ella literalmente me descubrió.
Volví a sorprenderme con todo. A entrenar artes marciales con Lily, leer cosas nuevas que ya había leído. Volví a aprender que pensaba. Ella se autodenominó profesora.
Que palabra más rara.
 Y descubrimos muchos parajes del mundo. Me volvió a mostrar los lápices, los pinceles. Ella denominaba dicha educación como "integral", aunque ella reconocía que no sabía todo lo que podía saber, hacía su mayor esfuerzo. Siempre la miraba atónito, porque mientras creía absolutamente todo lo que me decía, no podía creer que no supiera todo.
Pasó el tiempo, los años, un par, una década.
Me enseñó, solo me enseñó. Me enseñó a mirar las estrellas. A hacer las cosas, a hacerlas mal y a hacerlas bien.
Me confesó que no eramos las únicas personas.
También me confesó que ella tenía un sueño, nunca dijo cual.
Lily.
Me confesó que ella eligió su nombre. Lo vio en un libro, era el nombre de una flor y le gustaba. Era una mujer dulce, o al menos así lo entendí luego de todos esos romances que leí; era un género muy lindo, muchas personas... amigos, todo eso. Pero acá era ella y yo.
Era.
Me mostró muchos lugares. Caminabamos, descubríamos nuevas plantas que ya estaban descubiertas. Habían caminos enormes. Me enseñó a manejar, eso era raro y me costó mucho tiempo; sabía lo que era un automóvil, pero no sabía lo que era manejarlo. Era extraño, pero nos movíamos rapidísimo, después de todo, todo estaba vacío. Intentamos buscar gente pero nos fue imposible. No había nadie. Recorrimos miles de kilómetros y fue una cuestión realmente hermosa. Lugares, triángulos gigantes en el horizonte que terminaban siendo pirámides construídas sobre muchos rectángulos enormes, aunque creo que no se llamaban rectángulos, pero realmente nunca entendí mucho de esas clases, y bueno, Lily tampoco. Le costó mucho enseñarme las figuras, como funcionaban. El libro aquel era de geometría y terminamos riéndonos y con solo la parte básica.
Dentro de todas las cosas que me enseñó, habían ciertas otras que no concordaban. Los libros lo decían incluso. Se supone que tendría que tener padres, aunque hay muchos libros que hablaban de huérfanos, así que supongo que yo soy uno. O lo suponía, no sé.
También, habían cosas raras; las hojas de los árboles eran rojas. Rojísimas. Ella me contó que también lo veía así, pero ella misma creía que era daltónica hasta que en una tienda de herramientas, sacó varias pinturas para ver si realmente era cierta su rareza, como ella le decía, pero no.
Era real.
Eso al menos, era real. El rojo.
Y principalmente había algo que extrañaba. ¿El ruido quizás?
Las noches eran silenciosas, y cada vez se iluminaba más el cielo durante las noches. Al segundo año podía contemplar claramente como era todo. Me enseñó a navegar incluso. Me daba miedo el mar, ver todo el cielo y contemplar como se movia todo.
El mar... lentamente se tornaba rojo. Primero era un dejo, pero a los 6-7 años era completamente rojo. Lily vio ciertas cosas químicas y el agua era exactamente la misma que antes. Solo que roja.
¿Por qué?
Creo que después de tantos años, fue lo primero que realmente me perturbó. No fue una araña gigante o una serpiente enorme. Imagina un océano rojo. Absurdo.
Demente.
Y tenía que haber alguna razón; después de todo tuvimos que llegar a este punto por alguna razón.
-Lily, estoy cansado.
-Ven.
Y dormí, como muchas noches, en su regazo.

Tuesday, April 4, 2017

punto y coma dos puntos

Ya no puedo suprimir más mis sentimientos; es raro, es confuso.
No es el ideal de mujer de mi vida, no es el ideal de mujer en mi mente, pero mi corazón la ama. La amaba y la ama. No sé si la amará, no me gustan las promesas, pero hace un segundo la amaba, y un segundo después la seguí amando.
Me siento vulnerable.
Me siento mononeuronal.
Sin embargo... estoy feliz.
Literalmente tu sonrisa me hace feliz.

Sunday, April 2, 2017