Monday, March 22, 2021

Lo perdido. 1.

el esfuerzo que requiere el puntapié inicial es terrible para lo que una persona, no sé si llamar afanada, que adora la lectura en el acto de empezar a conjugar ideas y transcribirlas en una hoja, aunque fuera metafórica por la significancia clásica, cuando se encuentra triste. Deprimida, en este caso, es una aseveración incorrecta.

O eso quisiera creer.

Pero partamos por algo. Algo que ya está arriba. Me ha costado mucho volver a retomar este tipo de cosas, y más aún volver a mostrar mi monólogo eterno, inquieto y constante, a otra persona.

La falta de público es falta de luz.

Y la luz, como sabes, tiene al menos infinitas significancias, aunque aparente una simple dualidad;
saber, conocer,
arrinconar la oscuridad,
expandirse sin pedir permiso,
presencia, acto, clímax e historia.
Por supuesto, también suerte.
(significancia)

Y todo tiene su razón de ser, de existencia, si lo miramos por ese lado. Inclusive el vacío de las cosas. El vacío que tiene tantas significancias;
ignorar,
escapar de la luz,
contraerse y escapar de cualquier vista,
ausencia, secretos, el misterio, lo no verbalizado.
La página en blanco,
y además, el potencial.

Sin embargo, por más contrarios que puedan parecer, la sabiduría de uno es inexistente sin la existencia del otro. Una moneda, dos caras, el mismo objeto, significados opuestos. El cliché eterno.

Pero al final es lo mismo. Aunque la narrativa amarre de cierta manera las cosas.

La luz es preciosa, pero puede terminar siendo de todas maneras el enemigo más cruel. El vacío es terrorífico, pero puede terminar siendo el héroe que cuidará hasta nuestros secretos.

La soledad es un capítulo que golpea de dos maneras: el vacío por la ausencia de todos, y la luz interna del conocer propio acrecienta. Una llama sin público, una obra sin espectadores. Sin embargo acá estoy, pensando, haciendo crecer ese fuego de una manera de la cual no había hecho antes. No sé si es una cuestión de darse el ánimo, o de creer en sí mismo, pero asumo que ese camino es el que toma esta racionalización de las cosas, corazón o mente.
De todas maneras, aun siendo así, y tocando superficialmente dicho tema, no es esto lo que me convoca. No es mi experticia después de todo la racionalización o la irracionalidad de la conducta humana, aunque podría intentar el comprender. Mis capacidades, después de todo, son algo que porto con bastante orgullo.

De todas maneras, de alguna manera llegué aquí. No hay nadie con quien conversar de estas cosas, y mi ímpetu me dejó a solas, pero lo suficiente como para poder empezar a escribir estas cartas.

La marea y la brisa a veces son capaces de contener la no sequedad de los ojos. El aire es salado, y el sol se escondió hace horas. Solo estoy yo, aquí, en un lugar que no tiene sentido. A estas alturas, con todo lo que ha ocurrido, ¿cuántas cosas tienen sentido?

Y de eso trata mi aventura, la personal, de encontrar sentido a todo esto. De amarrar la causa y ser capaz de leerla. De que el efecto vaya muriendo. Han sido demasiadas tragedias ya, y este don no es para mí de desperdiciar. En algún momento se tiene que acabar el sopor de las cosas. Y si he de actuar mal, o ser una persona ruda en el camino con tal de tener ese objetivo, así ha de ser.

Después de todo, mi objetivo no es ser la heroína de esta historia.

Pero si quiero salvar a todos los que pueda.

 

1.

Eran las tres de la mañana de un día domingo, si no recuerdo mal. Mis amistades estaban o bien durmiendo, o sobreviviendo el intenso abuso de alcohol, gran amigo de la humanidad. ¿El año?, eso es lo de menos. Ya te darás cuenta.

Fumaba sola en el balcón de este departamento, cuando de pronto empiezo a creer que no era lo que yo creía que era lo que yo consumía, pero bastaron unas decenas de segundos para darme cuenta de que estaba absolutamente equivocada y que mis sentidos estaban más alertas que nunca.

Había luz, un montón de luz. La noche había dejado de existir por completo. Por un momento temí de un ataque armado, con alguna cosa que hayan inventado para la guerra. Pero no era así, el hecho de que siguiera respirando momentos después me hizo considerar la idea. Tres y media de la mañana, y la luz era como sí... como si fuera mediodía aún.

Y aún no entendemos, o yo no entiendo lo que ocurrió ahí.

Lo que sí sabemos, después de mucho tiempo, es que la respuesta está en el mar. Es como si el planeta hubiera dejado de ser un planeta, como si, a percepción de una, la translación y rotación hubieran dejado de ser elementos físicos constantes de la tierra. Como si el conocimiento de nuestro hogar nos hubiera sido arrebatado.

Ahí estuvo el primero de todos los cambios que vendrían en más adelante. Primero fue una luz eterna, que duró semanas, luego fue una noche eterna, que duró meses.

Y no quieres saber los estragos, ni la distopía eterna en su duración que trajeron estos cambios.

Pero aun así es mi deber documentar estas cosas que ocurrieron, en su capítulo correspondiente. No tengo estómago para narrar eso dos veces...

Está de más decir que la población, o al menos bajo mi estimación, fue diezmada. Aunque la parte que dice "diez" ahí, es una cifra completamente optimista. Para que tengas en perspectiva, la población decayó a niveles de la época de Alejandro Magno, y yo quiero ser optimista al respecto aún, porque inclusive hasta el día de hoy, nos seguimos matando el uno al otro, como si fuéramos una especie rabiosa y ansiosa de ver correr sangre, de sus propios hermanos incluso.

Desde ese día en el departamento aquel hasta ahora, he recorrido varias veces la vuelta a la tierra. Todo es distinto. No hay capitales, las ciudades son junglas de supervivencia. Es más seguro estar lejos de una ciudad que cerca de ella. Desde ese día hasta ahora, he perdido a casi todos mis amigos.

A toda mi familia, también.

¿Puedes comprender después de todo esto por qué estoy sola ahora?

La luz es cálida, para algunas personas. Pero otras están hechas de esas luces frías, esas de invierno. Esas que se cuelan entre los bosques.

Esas que son las solitarias, que acompañaron en sus momentos a las películas de terror amateur.

¿Sigues sin comprender?

Junio, 2197. Llueve a cántaros hoy. No ha parado de llover desde hace un mes, y no ha dejado de ser noche desde hace otros seis.