Lo siento, dijo una voz en mi sueño.
Había atardecido. Los atardeceres empezaban a ser exageradamente rojos; el océano era extraño, así que nos movimos a lugares más mediterráneos, con lagos y todo aquello. El agua que caía en las lluvias seguía siendo no-roja, sino que la que documentadamente aparecía normal. Era bonito espectáculo.
Desperté en la tarde por la única razón de que Lily encontró vino, bebimos juntos hasta embriagarnos de forma cuasi estúpida, sin embargo no voy a negar que fue divertido. Era el noveno año y ya había aprendido bastante: idiomas, geografía, mecánica, como hacer o arreglar, e inclusive un poco de fármacos, botánica y electricidad. Lily es una persona cariñosa pero extremadamente estricta. Y descubrí también de que era ridículamente fuerte; nunca pude ponerle un golpe, siempre terminé en el suelo.
Sin embargo su figura era divina. No cabía duda de que estaba experimentando esos sentimientos que suelen albergar las novelas, sobretodo aquellas que me gustaban. Era amor.
Me pregunto yo, ¿cómo no sentir cosas por tu guardian? Al fin y al cabo, Lily me lo entregó todo.
Inclusive mi nombre.
Y ella amaba llamarme por el nombre.
Los paisajes del sur de sur américa eran preciosos. Lugares poco tocados por la guerra, lugares poco mancillados. Hacía el calor suficiente, y juntos suponíamos que el hecho de que no existieran fábricas estaba arreglando el mundo a pasos desorbitados, lo cual era absolutamente cierto, por lo que descubriría más tarde.
No te voy a negar en lo absoluto que de alguna forma amaba este silencio, el ruido de los bosques, los animales.
Si alguna persona se pregunta de qué pasaba con los depredadores; simplemente nos ignoraban o eran sumamente amistosos con nosotros, casi como si fuera una especie de amistad con miedo. Inclusive los pumas, que debieran ser animales salvajes y poco domesticados, eran sumamente dóciles con nosotros.
Y efectivamente eramos solo dos en el mundo. Lily, yo. De vez en cuando veíamos un animal lastimado y lo cuidabamos, pero era eso y nada más.
Por otra parte, si alguno pensase, como en los libros, que Lily y yo procrearíamos y todas esas cosas que vienen post cortejeo, están sumamente errados: Lily simplemente arrancaba o evadía la conversación: estabamos solos, nadie en el mundo, sin embargo ella no me miraba. Me daba pena, pero también era algo natural.
Después de todo, éramos los supervivientes de alguna tragedia que los erradicó a todos.
O casi todos, habíamos dos vivos, y nunca descartaría que hubiese otra persona viva.
El agua de mar se tornaba cada vez de un color más rojizo, pero no sucedía eso con el agua de los ríos, o el agua de los lagos. Era extraño y aun no entendíamos nada de nada. Solo dos personas en un mundo que conocíamos pero que no lo recordabamos hasta que lo volvíamos a conocer.
Palabras, letras, idiomas, aprendimos mucho de mucho, y sin darnos cuenta hablábamos distintas cosas, con distintas expresiones, mezclando y jugando. De alguna forma era divertido.
Mi físico mejoró notablemente. Al principio no tenía nada, pero a estas alturas, y en comparación con los datos e imágenes, estaba muy bien marcado. Era flexible, mis golpes eran duros y certeros, bueno, todavía lo son, pero quizás un poco más fuertes.
A mediados del noveno año fuimos a una capital; encontramos muchas cosas. Después de todo, teníamos que tener alguna base, la electricidad se fue haciendo más rara con el tiempo y optamos por hacer cosas rústicas con energía solar, que por alguna razón era sumamente efectiva ahora, a contrario de los datos que solían poner en los viejos textos; "la energía solar no sirve". Pero nuestros descubrimientos en la capital nos llevaron a cosas realmente extrañas; en el Ministerio de Ciencia existía un edificio enorme con un par de pisos dedicados al recopilamiento de datos, los cuales estaban muchos estropeados, como si alguien hubiera hecho selectivamente daño acá, pero las otras cosas estaban intactas. Y había algo inclusive más extraño, algo muy poco documentado, y de lo que relacionamos con cosas que habíamos visto en otros países, ya sea Interior o Vicepresidencia; cristales de tiempo, la cantidad de información que albergaban era ridícula y estúpidamente grande, y según lo que me contaba Lily, era información que no se estropearía por motivo alguno más que su destrucción. Yo no entendía cosas tan complejas, aún no entiendo, pero me explicaba que básicamente tocando la dimensión "tiempo" en recopilaciones de información, se podía almacenar de forma segura una cantidad gigantesca de datos e información.
Habían cosas que se supone que funcionarían, o que eran ad-hoc al tiempo en el cual vivíamos; el calendario no debería haber avanzado más del 2025 por lo que veíamos, sin embargo... muchas cosas habían dejado de existir completamente. La televisión era una, por lo cual los archivos fueron de mucha ayuda para poder ver como eran las cosas, y por qué no, divertirnos un poco.
Y creo que ahí comenzó a caer todo.
Mi amor y admiración eran grandes, y las películas muchas veces transmiten emociones gigantescas, sin embargo ella fue la que me dio un enorme beso.
Nunca más nada fue lo mismo.
Nunca más.
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