Wednesday, December 4, 2019

Dave. Rise up.

No es fácil hablar de aquello que nos hace mal. Menos de aquello de lo cual desconocemos.
Pero sin embargo, eso no impide que la curiosidad acerca de todo se acrecente.
Ni tampoco impide que podamos estar absolutamente incorrectos en todo de lo que se quiera iluminar.
¿Entonces, qué hacemos de la narración de aquello que nos hace, precisamente, mal?
Es una aventura a lo desconocido.
Es una aventura invitada por la curiosidad, como toda épica.
Es una aventura al fin y al cabo con personas. Aciertos y errores.
Pero toda narración de las cosas es un verbo enorme de una cascada de sujetos que en hacer y deshacer, logran cosas. Malas o buenas, eso es de secundaria importancia; lo importante aquí es que se ejecuta algo.
De eso se trata también avanzar, crecer. Equivocarte, embarrarte la cara, pero saber limpiarte, saber continuar.
El viaje no es viaje si no hay aprendizaje, y esa es una razón importante por la cual rechazo tantas doctrinas del tipo infierno/paraíso. Un lugar donde todo está estático es un lugar donde no hay vida.
Entonces, ¿es errado buscar el mejor camino en este páramo de infertilidad y desesperanza?
No, al contrario.
Es el deber de uno, de mi, del ser como se ve en un espejo de hacer lo que el corazón pide que se haga.
Brisa que nos hace libres y andantes.
Luz para ver y entender.
Vacío para saber guardar.
Sangre para comprender nuestros lazos.
Ira para que nunca se nos olvide lo importante.
Esperanza porque no hay aventura sin ella.
Perdición, porque también es importante comprender que las cosas acaban.
(aunque algunas no)
(pero lo más importante es comprender a los perdidos)
Y así hay más cosas tan importantes como las que escribo.
Porque la conclusión de una historia es la comunión final de un todo que se reune y danza alrededor de una serie de palabras que significan un desenlace, ya sea una tragedia, o un final feliz. Aunque usualmente es algo intermedio, con obvios toques demasiado grises, puesto que, por alguna razón siempre hay un pero que no deja que la historia realmente termine.
Es como si mientras existiese conciencia o la humanidad sea inteligente, una historia no es capaz de terminar sino que de continuar meramente con sus historias, ya sea incluso inspiradas o meramente derivativas. Es más, en un ímpetu de osadía; completamente no relacionada excepto en alguna que otra raíz.
Esa es la naturaleza de la narrativa a estas alturas; las historias no son sino que elementos que conjugan en el todo que es lo que concebimos como una mente expandida; derramar letras que significan cosas que pueden tener tantas ramificaciones como tentáculos tenga una criatura lovecraftiana.
¿Entonces qué es lo realmente importante?
Eso, para responder mejor, tienes que tener en cuenta que no se trata de un solo elemento. Nunca es solo "nuestra realidad"; también es aquello que tiene importancia dentro de la misma realidad. Una historia de un árbol creciendo miles de años puede ser algo interesante y quizá hasta fantástico, pero la importancia se da por la relevancia, y la relevancia se limita a lo que nuestros ojos ven y quieren ver. Un árbol es solo un mero espectador dentro de las miles de historias que podría contar en una sola suya.
Also fuck you I'll resume later.

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