Tuesday, June 18, 2019

ayer

La melodía de la perdición
fue nuestro parecer más fiel
de una tonada que hablaba por nosotros.
Susurra y susurra,
el viento corre por la penumbra,
y nuestros latidos cambiantes,
nos dicen que no somos los mismos de
antes.

Corre por la calle, corre por correr,
que la vida es solo un carril que dejó alguien
ayer,
y que de aquel aliento del ayer,
nunca olvides que alguien sudó su sien,
y que de por lo mismo al andar,
la flecha jamás mira para atrás.

El susurro crece y decrece,
la vida y el viento me acompañan,
la tierra me cuida y me ampara,
en una vida llena de dificultades
terrenales,
mi corazón se hace débil,
y las ganas mueren.

La melodía de la esperanza,
fue una luz.
Pero la luz enceguece y pierde,
la luz eventualmente es fuego,
quema, arde y muere.

Entonces la perdición viene antes,
la esperanza es una tonada de traición,
porque para poder sonreír mañana,
debes ser más fuerte que cualquiera,
o susurrar discordia de forma siniestra.

Discordia personal e irresponsable,
sin embargo nuestra melodía es inestable,
porque la vida nuestra es un fugaz sol
poderoso,
pero lo fugaz es una estrella de ayer,
y el universo se queda con el susurro,
heraldo de la penumbra eterna,
y regente de la perdición.

Quedarse hasta que la luz se haga,
es al final de las cosas,
una melodía de un mañana,
que nunca ha sido escuchada,
pero que sin embargo al tenerla
en nuestras manos,
siempre se va
ignorada.

No comments:

Post a Comment