Siempre existe el respirar. Lento, rápido, es algo que varía; a veces es incluso poco perceptible, y más de alguna vez te has acercado a alguien para ver si de verdad respira.
A la vez, el existir es algo que no siempre está. La abstracción del existir nos hace lejanos a lo que podría ser algo completamente concatenado a la vida, pero, la vida misma no existe siempre.
Pero el ciclo de respirar siempre existe.
Incluso cuando estás muerto, alguien respira en base a tu mortalidad.
Entonces, respirar es una especie de muerte y vida, como en cadena, moviéndose, enlazándose, haciendo de ellas algo que siempre ocurre.
Ojalá las ganas fueran como el respirar.
Ojalá los sentimientos fueran como el respirar.
Las partidas duelen, siempre van a doler, y nunca van a terminar de doler. Tómalo como hecho. No es que sea necesariamente malo, puesto que muchas veces es por lo menos estupendo.
Sin embargo, por lo que tengo seguro en la vida es que tengo muchísimas ganas de dejar de respirar por completo. El sueño es un acoso constante del despertar, y la vigilia, es un asesino eterno de mi sueño.
Creo que sufro un poco por ello.
Mis ganas de hacer algo van disminuyendo drásticamente a lo largo de los días. Mañana es una tortura para mi persona y la vida simplemente me cansa.
Pero tengo harto que contar, y eso es algo.
(perdón blog por tenerte tan botado)
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