Tuesday, January 19, 2016

¿por qué la gente sueña?

Un agravio y una confusión. Todo cae a pedazos y no sabes qué hacer, donde pararte. Sueñas despierto sin embargo todo es cristal.
La vida se aleja y no sabes que hacer. Sueños solo son sueños. Caricias de mentira, abrazos de mentira. Vidas de mentira. Nada vale verdaderamente la pena en cuanto sientes el cristal quebrar.
Y no puedo regresar, no tengo ningún brazo en el cual llorar.
Los sueños son como de carbón; fuego que termina marchito, blanco. Consumido.
Sin embargo no quiero que mi corazón sea el que me asesine, ni menos que mi mente termine quebrándose por esto o aquello (y voy para ello)
Pero me da... angustia tener que levantarme todos los días, me da angustia tener que forzarme a sonreír más de lo que ya me fuerzo. Me da angustia dar la mano o dar un abrazo. No lo siento, no lo quiero. No quiero a nada ni a nadie que no fuese aquella persona. Pero ya no importa, la verdad es que descartarme y poner una pared es fácil.
Porque así siempre he sido yo, con todas, absolutamente todas las personas que he conocido: descartable. Y en el plano del corazón, de los hilos rojos de mentira, es incluso más doloroso.
Un hilillo lleno de dolor. Que cada vez amarra más los pulmones, la garganta, y siempre amenaza con que nada entre a tu corazón. Una serpiente. Una serpiente llena de tristezas. Una serpiente llena de soledad y desilusiones. Una serpiente de un árbol marchito y sin hojas. Una serpiente de mentira.
Y el árbol marchito con sus sombras que siempre me ahorcan el espíritu, ya sea en la noche o en el día. Una desesperación que me supera.
Ojos que decaen al mirar.
Un horizonte con un verano más cálido que me hace pensar que solo nos terminaremos quemando, la peor de las muertes, y la más merecida.
Mentiras con sazón de deslealtad.
Lealtad condimentada con verdades.
Ninguna es cierta, sin embargo ninguna es mentira. La vida corre y el tiempo sigue hacia adelante. Pero las ruedas de la vida se tornan grises y grises.
Y no pretendan que después siga siendo la misma persona.
Eso pasa por ser considerado, por pensar más en las otras personas que en uno mismo. Cualquier cosa y el cristal se rompe. Cualquier cosa y todo se torna gris. Todo se torna triste.
Profundamente triste.
Uno al hablar de sueños rotos, suele tener bastante rabia. Confieso que en un comienzo es así, pero solo unos segundos. Solo la pena es acompañante.
No hay nada bueno en esto, verdaderamente nada bueno. Sin embargo si pudiera rescatar algo es que no se debe confiar demasiado en nadie, al menos a la hora de compartir el corazón. Los fantasmas hacen su trabajo, y bueno, el resto es fácil de adivinar.



Nada que hacer


Nada que hacer

Nada que hacer
nada que hacer
nada que hacer.

nada de nada


art of life, an eternal bleeding heart
you never wanna breathe your last
wanna live
can't let my heart kill myself
still I'm feeling for
a Rose is breathing love
...in
my
life

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