Monday, April 13, 2015

días

La portada de una vida debiera ir acompañado de las estaciones internas; un sol, una hoja seca, una lágrima y un despertar.
Caminando por una avenida de flores, me encontré con las cosas que serían mis desdichas. Dolores. Penas. Pero cuando encontré el propósito dentro de todo eso, un ánimo de cambio y de alegrías inundó mi persona.
¿Sabías que la felicidad es simple?
¿Te habías dado cuenta que las penas tienen más conceptos complicados?
Eso de sobreanalizar, eso de sobrepensar, eso de hacer cosas de más te hace todo más complejo. E inclusive te agota, te dan ganas de mandarlo todo al carajo; ¿por qué no mejor salir a pasear y disfrutar el respiro que das ante un montón de edificios grises?
Porque al final solo uno importa.
Una tarde acompañada, un té para dos. Una tarde pensando en aquella persona que te hace feliz. Una tarde caminando por lugares que siempre has querido reencontrarte contigo. Una tarde regresando por un paraje que siendo el mismo, siempre será algo distinto: algo nace, algo muere.
Y saturno se aparece en el cielo. No lo ves, pero lo sentimos.
¿O será júpiter?
Quiero que digas algo, pero tus labios cerrados son igual de hermosos. Si dices algo te terminaré robando un beso. Si dices algo terminaré pensando en que eres mi sol, eres mis lágrimas, y eres mi despertar; que juntos pisamos hojas secas: que estamos en dicha estación. Que estamos juntos.
Que eres mi avenida de flores.
Que eres mi dolor, mi pena, mi amor.
¿Sabías que la felicidad es más simple cuando lleva nombre?
¿Has sentido como acelera mi corazón con tan solo tomarte la mano?

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