Tuesday, November 11, 2014

a riddle

Las campanas tocan su melodía,
el piano se alegra en alegoría,
la vida y el ritmo continúan,
y mi alma en éxtasis grúa.

Las estaciones cambian de amante,
sin embargo mi corazón siempre desafiante
nunca ha dejado de añorarte
a ti y a tus viejas vigilias,
que de noche,
que en nuestra poesía cálida
componían una sed incesante
de un amor tan fuerte y arrogante.

Y acá estoy,
el frío me corroe,
la vida acelera y el caos de aquella melodía me inunda,
y lo que antes fue un lindo poema, pasado fue.
El verso se torna errático,
pero más cálido:
tiende a hacer el amor,
a crear más,
a desesperarse.
Ser un trazo, una línea, una inspiración dentro de si misma y un suspiro al final de una noche que parece que nunca acaba.
Y al final lo que pareció ser una canción, me parece prosa.
Me parece pensamiento sin canción, pero melodía en sentir. Melodía en fracaso, melodía en amor, melodía en sed de hambre, melodía en líbido. En corazón, ¡en fuego!
Y me corroe, y me desespera, y miro al cielo: tú no existes. Y miro a la vida, y digo: tú si que existes, pero no te valoro, porque al final una vida por si sola nunca ha hecho nada, pero te miro a ti, tú, que entibias mi corazón, y eres mi campana, de alegría: lo eres todo.
Y gracias.

Y al final del camino,
no es el piano quien se alegra en su metáfora,
y mis oídos no sienten sino que el suave susurro de tu voz
voz que nunca volveré a sentir, con el frío entrando por la ventana.
Y mi corazón, melancólico, mira al cielo...

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